Plan de cuidados de enfermería – Dolor agudo

Plan de cuidados de enfermería para el dolor agudo

Utilice esta guía para formular sus planes de cuidados de enfermería e intervenciones de enfermería para los pacientes que experimentan dolor agudo.

La sensación desagradable de dolor es de naturaleza altamente subjetiva que puede experimentar el paciente. La Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP) definió el dolor como “una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada a un daño tisular real o potencial, o descrita en términos de dicho daño”. Otra gran definición del dolor es la de Margo McCaffery, enfermera experta en dolor, que lo definió como “el dolor es lo que la persona dice que es y existe siempre que la persona lo dice”.

El dolor agudo proporciona un propósito de protección para que el paciente esté informado y conozca la presencia de una lesión o enfermedad. La aparición inesperada del dolor agudo recuerda al paciente que debe buscar apoyo, asistencia y alivio. Tiene una duración inferior a 6 meses. Los signos fisiológicos que se producen con el dolor agudo surgen de la respuesta del organismo al dolor como factor de estrés.

Otros factores, como el entorno cultural del paciente, las emociones y el malestar psicológico o espiritual, pueden contribuir al sufrimiento del dolor agudo. En los pacientes de edad avanzada, la evaluación del dolor puede ser un reto debido al deterioro cognitivo y a los déficits sensoperceptivos. La evaluación y el manejo del diagnóstico de enfermería del dolor agudo son el objetivo principal de este plan de cuidados.

Signos y síntomas comunes del dolor agudo

A continuación se exponen las manifestaciones habituales del dolor agudo. Utiliza estos datos subjetivos y objetivos para guiarte en la valoración de enfermería. Como alternativa, puede consultar la guía de evaluación del dolor agudo en las secciones siguientes.

  • La característica más común del dolor agudo es cuando el paciente informa o se queja de él. También es la queja principal más común que lleva a los pacientes a sus proveedores de atención médica.
    • Autoinforme de la intensidad utilizando escalas estandarizadas de intensidad del dolor (por ejemplo, la escala FACES de Wong-Baker, la escala analógica visual, la escala de calificación numérica)
    • Autoinforme de las características del dolor (p. ej., dolor, ardor, descarga eléctrica, pinchazos, dolor/dolor, punzante, palpitante) utilizando escalas de dolor estandarizadas (p. ej., Cuestionario del Dolor de McGill, Inventario Breve del Dolor)
  • Otros signos de dolor son:
    • Comportamiento de vigilancia o protección de la parte del cuerpo
    • Máscara facial de dolor (por ejemplo, muecas)
    • Expresión de dolor (por ejemplo, inquietud, llanto, gemidos)
  • Respuesta autonómica al dolor:
    • Sudoración profusa
    • Alteración de la PA, la FC y la FR
    • Dilatación de las pupilas
    • Apoderado que informa del dolor y de los cambios de comportamiento/actividad (por ejemplo, familiares, cuidadores)

Objetivos en el paciente para el tratamiento del dolor agudo

A continuación se presentan los objetivos comunes de la planificación de los cuidados de enfermería y los resultados esperados para el dolor agudo:

  • El paciente demuestra el uso de actividades de distracción apropiadas y habilidades de relajación.
  • El paciente describe un control satisfactorio del dolor en un nivel (por ejemplo, menos de 3 a 4 en una escala de valoración de 0 a 10)
  • El paciente muestra una mejora del bienestar, como los niveles de referencia del pulso, la tensión arterial, las respiraciones y la relajación del tono muscular o la postura corporal.
  • El paciente utiliza estrategias farmacológicas y no farmacológicas para aliviar el dolor.
  • El paciente muestra una mejora en el estado de ánimo, en el afrontamiento.

Planes de cuidados de enfermería para el dolor agudo

Enfermedades, condiciones médicas y planes de cuidados de enfermería relacionados con el diagnóstico de enfermería del Dolor Agudo:

  • Cirugía (cliente perioperatorio)
  • Tumor cerebral
  • Fractura
  • Hipertensión
  • Amigdalitis
  • Para ver la lista completa, visite: Dolor agudo

NOTA: Este plan de cuidados de enfermería se ha actualizado recientemente con nuevos contenidos y un cambio de formato. La evaluación de enfermería y las intervenciones de enfermería se enumeran en negrita y luego van seguidas de su justificación específica en la línea siguiente. 

Evaluación de enfermería del dolor agudo

Una correcta valoración enfermera del Dolor Agudo es imprescindible para el desarrollo de un plan eficaz de tratamiento del dolor. El personal de enfermería desempeña un papel crucial en la evaluación del dolor; utilice estas técnicas para evaluar el dolor agudo:

  1. Realizar una evaluación exhaustiva del dolor. Determinar mediante la evaluación la localización, las características, el inicio, la duración, la frecuencia, la calidad y la gravedad del dolor.
    El paciente que experimenta el dolor es la fuente de información más fiable sobre su dolor, por lo que la evaluación del dolor mediante una entrevista ayuda a la enfermera a planificar las estrategias óptimas de tratamiento del dolor.
    También puede utilizar la nemotecnia de enfermería “PQRST” para guiarse durante la evaluación del dolor:

    • Factores que provocan: “¿Qué hace que tu dolor mejore o empeore?”
    • Calidad (característica): “Dime cómo es exactamente. ¿Es un dolor agudo, palpitante, sordo, punzante, etc.?”
    • Región (ubicación): “Muéstrame dónde está tu dolor”.
    • Severidad: Pídale que califique el dolor utilizando diferentes métodos de calificación del dolor (por ejemplo, la escala de dolor de 1 a 10, la escala de caras de Wong-Baker).
    • Temporal (inicio, duración, frecuencia): “¿Ocurre todo el tiempo o aparece y desaparece?”
  1. Evaluar la localización del dolor pidiéndole que señale el lugar que le molesta.
    El uso de gráficos o dibujos del cuerpo puede ayudar tanto al paciente como a la enfermera a determinar la localización específica del dolor. En el caso de los clientes con un vocabulario limitado, pedirles que señalen el lugar ayuda a clarificar la evaluación del dolor; esto es especialmente importante cuando se evalúa el dolor en los niños.
  2. Realizar la evaluación de la historia del dolor
    Además, la enfermera debe hacer las siguientes preguntas durante la evaluación del dolor para determinar su historial: (1) eficacia del tratamiento o manejo del dolor anterior; (2) qué medicamentos se tomaron y cuándo; (3) otros medicamentos que se estén tomando; (4) alergias o efectos secundarios conocidos a los medicamentos.
  3. Determinar la percepción del dolor por parte del cliente.
    Al realizar la historia del dolor, ofrezca la oportunidad de que el cliente exprese con sus propias palabras cómo ve el dolor y la situación para comprender lo que el dolor significa para él. Puede preguntar “¿Qué significa para usted tener este dolor?”, “¿Puede describir específicamente cómo le afecta este dolor?”.
  4. El dolor debe examinarse cada vez que se evalúan las constantes vitales.
    Muchos centros de salud establecen la evaluación del dolor como el “quinto signo vital” y debe añadirse durante la evaluación rutinaria de los signos vitales.
  5. Las evaluaciones del dolor deben ser iniciadas por la enfermera.
    Las respuestas al dolor son únicas en cada persona y algunos clientes pueden ser reacios a informar o expresar su dolor a menos que se les pregunte al respecto.
  6. Utilice la escala de valoración de caras de Wong-Baker para determinar la intensidad del dolor.
    Algunos clientes (por ejemplo, los niños, las limitaciones lingüísticas) pueden no ser capaces de relacionarse con las escalas numéricas de dolor, por lo que pueden necesitar utilizar la escala de valoración de rostros de Wong-Baker.
  7. Investigar los signos y síntomas relacionados con el dolor.
    Llamar la atención sobre los signos y síntomas asociados puede ayudar a la enfermera a evaluar el dolor. En algunos casos, el paciente ignora la existencia del dolor.
  8. Determine la anticipación del paciente para el alivio del dolor.
    Algunos pacientes pueden estar satisfechos cuando el dolor deja de ser intenso; otros exigirán la eliminación completa del dolor. Esto influye en las percepciones de la eficacia de la modalidad de tratamiento y en su afán por participar en otros tratamientos.
  9. Evaluar la disposición o capacidad del paciente para explorar una serie de técnicas destinadas a controlar el dolor.
    Algunos pacientes pueden tener dudas sobre la eficacia de los métodos no farmacológicos y pueden estar dispuestos a probar los métodos farmacológicos tradicionales (es decir, el uso de analgésicos). Una combinación de ambas terapias puede ser más eficaz y la enfermera tiene el deber de informar al paciente de los diferentes métodos para controlar el dolor.
  10. Determine los factores que alivian el dolor.
    Pida a los clientes que describan cualquier cosa que hayan hecho para aliviar el dolor. Esto puede incluir, por ejemplo, meditación, ejercicios de respiración profunda, rezar, etc. La información sobre estas actividades que alivian el dolor puede integrarse en la planificación del tratamiento óptimo del dolor.
  11. Evaluar la respuesta del paciente al dolor y las estrategias de manejo.
    Es esencial ayudar a los pacientes a expresar de la forma más objetiva posible (es decir, sin el efecto del estado de ánimo, la emoción o la ansiedad) el efecto de las medidas de alivio del dolor. Las incoherencias entre el comportamiento o la apariencia y lo que el paciente dice sobre el alivio del dolor (o la falta de él) pueden ser más un reflejo de otros métodos que el paciente está utilizando para hacer frente al dolor que del propio alivio del dolor.
  12. Evaluar lo que el dolor sugiere al paciente.
    El significado del dolor determinará directamente la respuesta del paciente. Algunos pacientes, especialmente los moribundos, pueden considerar que el “acto de sufrimiento” satisface una necesidad espiritual.

Intervenciones de enfermería para el dolor agudo

Las enfermeras no deben juzgar si el dolor agudo es real o no. Como enfermera, debemos dedicar más tiempo a tratar a los pacientes. A continuación se exponen las intervenciones terapéuticas de enfermería para su plan de atención al dolor agudo:

  1. Proporcionar medidas para aliviar el dolor antes de que sea grave.
    Es preferible suministrar un analgésico antes de que aparezca el dolor o antes de que sea grave, cuando puede ser necesaria una dosis mayor. Un ejemplo sería la analgesia preventiva, que es la administración de analgésicos antes de la cirugía para disminuir o aliviar el dolor después de la misma. El enfoque preventivo también es útil antes de procedimientos dolorosos como los cambios de apósitos, la fisioterapia, el drenaje postural, etc.
  2. Reconocer y aceptar el dolor del cliente.
    Las enfermeras tienen el deber de preguntar a sus clientes sobre su dolor y creer sus informes de dolor. Cuestionar o socavar sus informes sobre el dolor da lugar a una relación terapéutica poco saludable que puede dificultar el tratamiento del dolor y deteriorar la relación.
  3. Proporcionar un tratamiento no farmacológico del dolor.
    Los métodos no farmacológicos en el tratamiento del dolor pueden incluir estrategias físicas, cognitivo-conductuales y el tratamiento del dolor en el estilo de vida. Véanse los métodos a continuación:

    • Proporcionar terapia cognitivo-conductual (TCC) para el tratamiento del dolor.
      Estos métodos se utilizan para proporcionar confort mediante la alteración de las respuestas psicológicas al dolor. Las intervenciones cognitivo-conductuales incluyen:

      • Distracción. Esta técnica consiste en aumentar la concentración en estímulos no dolorosos para disminuir la conciencia y la experiencia del dolor. Alejar a la persona del dolor disminuye la percepción del mismo. Algunos ejemplos son la lectura, ver la televisión, jugar a videojuegos o las imágenes guiadas.
      • Provocar la respuesta de relajación. El estrés se correlaciona con un aumento de la percepción del dolor al incrementar la tensión muscular y activar el SNS. Provocar una respuesta de relajación disminuye los efectos del estrés sobre el dolor. Algunos ejemplos son la meditación dirigida, la musicoterapia y la respiración profunda.
      • Imágenes guiadas. Consiste en utilizar imágenes mentales o en guiar al paciente para que imagine un acontecimiento que le distraiga del dolor.
      • Reestructuración del pensamiento inútil. Implica a los pacientes con fuertes dudas sobre sí mismos o con expectativas poco realistas que pueden exacerbar el dolor y hacer fracasar el tratamiento del mismo.
      • Otras técnicas de TCC son el reiki, los enfoques dirigidos espiritualmente, el asesoramiento emocional, la hipnosis, el biofeedback, la meditación y las técnicas de relajación.
    • Proporcionar estimulación cutánea o intervenciones físicas
      La estimulación cutánea proporciona un alivio del dolor que es eficaz aunque temporal. La forma en que funciona es distrayendo al cliente de las sensaciones dolorosas mediante estímulos táctiles. Las técnicas de estimulación cutánea incluyen:

      • Masaje. Cuando es apropiado, el masaje de la zona afectada interrumpe la transmisión del dolor, aumenta los niveles de endorfinas y disminuye el edema del tejido. El masaje ayuda a la relajación y disminuye la tensión muscular al aumentar la circulación superficial en la zona. El masaje no debe realizarse en zonas con rotura de la piel, con sospecha de coágulos o con infecciones.
      • Aplicaciones de calor y frío. El frío actúa reduciendo el dolor, la inflamación y la espasticidad muscular al disminuir la liberación de sustancias químicas que inducen el dolor y ralentizar la conducción de los impulsos dolorosos. El frío es mejor cuando se aplica dentro de las primeras 24 horas de la lesión, mientras que el calor se utiliza para tratar la fase crónica de una lesión mejorando el flujo sanguíneo a la zona y mediante la reducción de los reflejos del dolor.
      • Acupresión. Antiguo sistema chino de curación por acupuntura en el que el terapeuta aplica puntos de presión con los dedos que se corresponden con muchos de los puntos utilizados en acupuntura.
      • Estimulación contralateral. Consiste en estimular la piel de una zona opuesta a la zona dolorosa. Esta técnica se utiliza cuando no se puede tocar la zona dolorosa.
      • Estimulación nerviosa eléctrica transcutánea (TENS). Es la aplicación de estimulación eléctrica de bajo voltaje directamente sobre las zonas de dolor identificadas o junto a las zonas que inervan el dolor.
      • Inmovilización. La restricción del movimiento de una parte del cuerpo que duele es otro tratamiento no farmacológico del dolor. Para ello, se necesitan férulas o dispositivos de apoyo para mantener las articulaciones en la posición óptima para su funcionamiento. Tenga en cuenta que la inmovilización prolongada puede provocar atrofia muscular, contractura articular y problemas cardiovasculares. Consulta el protocolo de la agencia.
      • Otras intervenciones de estimulación cutánea son los ejercicios terapéuticos (tai-chi, yoga, ejercicios de baja intensidad, ejercicios ROM), la acupuntura.
  4. Proporcionar el tratamiento farmacológico del dolor según se ordene.
    El tratamiento del dolor mediante métodos farmacológicos implica el uso de opioides (narcóticos), no opioides (AINE) y fármacos coanalgésicos.La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó en 1986 unas directrices sobre el uso lógico de los analgésicos para tratar el cáncer mediante un enfoque de tres pasos, también conocido como escalera analgésica. La escalera analgésica se centra en alinear los analgésicos adecuados con la intensidad del dolor.

      • Paso 1: Para el dolor leve (calificación del dolor de 1 a 3), la escala analgésica de la OMS sugiere el uso de analgésicos no opiáceos con o sin coanalgésicos. Si el dolor persiste o aumenta a pesar de suministrar dosis completas, se debe pasar al siguiente paso.
      • Paso 2: Para el dolor moderado (calificación del dolor de 4 a 6), se administra un opioide o una combinación de opioides y no opioides con o sin conanalgésicos.
      • Paso 3: En caso de dolor intenso (7 a 10), se administra el opioide y se titula en dosis programadas ATC hasta que se alivie el dolor.
    • Los no opiáceos incluyen el paracetamol y los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como la aspirina o el ibuprofeno, según se indique.
      Los AINE actúan en los tejidos periféricos. Algunos bloquean la síntesis de prostaglandinas, que estimulan los nociceptores. Son eficaces para controlar el dolor leve o moderado. Todos los AINE tienen efectos antiinflamatorios (a excepción del paracetamol), analgésicos y antipiréticos. Actúan inhibiendo la enzima ciclooxigenasa (COX), una sustancia química que se activa durante el daño tisular, lo que provoca una disminución de la síntesis de prostaglandinas. Los AINE también tienen un efecto techo, lo que significa que una vez alcanzado el máximo beneficio analgésico, las cantidades adicionales del mismo fármaco no producirán más analgesia y pueden suponer un riesgo de toxicidad para el paciente.
      Los efectos secundarios más comunes de los AINE son la acidez o la indigestión. También existe la posibilidad de que se forme una pequeña úlcera de estómago debido a la agregación de plaquetas. Para evitar estos efectos secundarios, se debe enseñar a los clientes a tomar los AINE con alimentos y un vaso lleno de agua.
      Los AINE más comunes son:

      • Aspirina. Puede prolongar el tiempo de hemorragia y debe suspenderse una semana antes de que el cliente se someta a cualquier procedimiento quirúrgico. Nunca debe administrarse a niños menores de 12 años debido a la posibilidad de que se produzca el síndrome de Reye. Puede provocar una anticoagulación excesiva si el cliente está tomando warfarina.
      • Acetaminofén (Tylenol). Puede tener efectos secundarios hepatotóxicos graves y posible toxicidad renal con dosis elevadas o con un uso prolongado. Limite el uso de paracetamol a 3 gramos por día.
      • Celecoxib (Celebrex). Es un inhibidor de la COX-2 que tiene menos efectos secundarios gastrointestinales que los AINE de la COX-1.
    • Administrar opiáceos, según se ordene.
      Los opioides están indicados para el dolor intenso y pueden administrarse por vía oral, intravenosa, por sistemas de PCA o por vía epidural.

      • Opiáceos para el dolor moderado. Entre ellos se encuentran la codeína, la hidrocodona y el tramadol (Ultram), que son combinaciones de no opiáceos y opiáceos.
      • Opiáceos para el dolor intenso. Entre ellos están la morfina, la hidromorfona, la oxicodona, la metadona y el fentanilo. La mayoría de ellos son sustancias controladas debido a su posible uso indebido. Estos fármacos están indicados para el dolor intenso o cuando otros medicamentos no consiguen controlar el dolor.
    • Administrar coanalgésicos (adyuvantes), según se ordene.
      Los coanalgésicos son medicamentos que no se clasifican como analgésicos pero que tienen las propiedades que pueden reducir el dolor solos o en combinación con otros analgésicos. También pueden aliviar otras molestias, aumentar la eficacia de los analgésicos o reducir los efectos secundarios de éstos. Entre los coanalgésicos más utilizados se encuentran:

      • Antidepresivos. Es un coanalgésico común que ayuda a aumentar el alivio del dolor, mejorar el estado de ánimo y reducir la excitabilidad.
      • Anestésicos locales. Estos fármacos bloquean la transmisión de las señales de dolor y se utilizan para el dolor en zonas específicas de distribución nerviosa.
      • Otros coanalgésicos. Incluyen ansiolíticos, sedantes y antiespasmódicos para aliviar otras molestias. Los estimulantes, laxantes y antieméticos son otros coanalgésicos que reducen los efectos secundarios de los analgésicos.
  5. Gestionar el dolor agudo mediante un enfoque multimodal.
    El enfoque multimodal se basa en el uso de dos o más métodos o fármacos distintos para mejorar el alivio del dolor (en lugar de recurrir únicamente al uso de opioides u otras estrategias de tratamiento del dolor). El uso de diferentes combinaciones de medicamentos analgésicos, adyuvantes y procedimientos puede actuar en diferentes lugares y vías de forma aditiva o sinérgica. La combinación de medicamentos y técnicas permite administrar la dosis efectiva más baja de cada fármaco, lo que reduce los efectos secundarios.
  6. Administrar analgesia antes de los procedimientos dolorosos siempre que sea posible.
    Esto ayudará a prevenir el dolor causado por procedimientos relativamente dolorosos (por ejemplo, el cuidado de heridas, las venopunciones, la extracción de tubos torácicos, la aspiración endotraqueal, etc.).
  7. Realizar los cuidados de enfermería durante el efecto máximo de los analgésicos.
    Los analgésicos orales suelen alcanzar su punto máximo en 60 minutos, y los analgésicos intravenosos en 20 minutos. Realizar las tareas de enfermería durante el efecto máximo de los analgésicos optimiza la comodidad del cliente y el cumplimiento de los cuidados.
  8. Evaluar la eficacia de los analgésicos según lo ordenado y observar si hay signos y síntomas de efectos secundarios.
    La eficacia de los analgésicos debe ser evaluada individualmente por el paciente, ya que se absorben y metabolizan de forma diferente.

Referencias y fuentes

Recursos recomendados y para profundizar en el estudio de este plan de cuidados de enfermería para el dolor agudo.

  1. LYNDA JUALL CARPENITO-MOYET.  Manual de diagnósticos de enfermer¡a
  2. Marta Mª Redondo Delgado (Autor), Leticia León Mateos (Autor). El dolor: Definición, prevalencia y consecuencias de un malo que todos experimentamos (Psicología, Bienestar y Salud nº 4)