Plan de cuidados de enfermería – Ansiedad

Plan de cuidados de enfermería para la ansiedad

Utilice esta guía para crear un plan de cuidados de enfermería para el diagnóstico de la ansiedad. ¡Conozca las intervenciones de enfermería, los resultados y la guía de evaluación aquí!

Los trastornos de ansiedad son la enfermedad mental más común en Estados Unidos, ya que afectan a 40 millones de adultos mayores de 18 años, es decir, al 18% de la población, según el Instituto Nacional de Salud Mental. De hecho, cualquier persona de cualquier condición social puede sufrir trastornos de ansiedad. Afecta a los pobres, a los ricos, a los jóvenes, a los ancianos, a los enfermos, a los sanos, etc. Sin embargo, cada persona experimenta la ansiedad de forma diferente. Puede ser el resultado del miedo, la incertidumbre, los pensamientos circulares y acelerados y la evitación de ciertos comportamientos. Puede afectar a nuestra capacidad de funcionar con normalidad, e incluso convencernos de que estamos perdiendo la cabeza. Y lo que es peor, puede incluso provocar trastornos psicológicos relacionados, como el abuso de sustancias y las dificultades de personalidad.

Vea también: 7 planes de cuidados de enfermería para los trastornos de ansiedad y pánico ”

La realidad es que muchas personas luchan contra la ansiedad. Por ello, es importante que los profesionales sanitarios y el paciente entiendan qué ansiedad padece y cómo le afecta. Los pacientes pueden superar la ansiedad, y de hecho lo hacen, si siguen las estrategias cognitivas y las aplican de forma práctica en sus vidas.

Evaluación de enfermería para la ansiedad

La evaluación es necesaria para distinguir los posibles problemas que pueden haber provocado la ansiedad, así como para nombrar cualquier episodio que pueda ocurrir durante los cuidados de enfermería.

Evaluación de enfermería Razonamiento
Justificación
Evaluar la presencia de estados de ansiedad ligados a la cultura. El contexto en el que se experimenta la ansiedad, su significado y las respuestas a la misma están mediados culturalmente.
Evaluar el nivel de ansiedad del paciente. Hildegard E.Peplau describió 4 niveles de ansiedad: leve, moderada, grave y de pánico. El paciente con ansiedad leve tendrá síntomas fisiológicos de ansiedad mínimos o inexistentes. Los signos vitales estarán dentro de los rangos normales. El paciente parecerá tranquilo pero puede informar de sentimientos de nerviosismo como “mariposas en el estómago”. El paciente con ansiedad moderada puede parecer energizado, con expresiones faciales y tono de voz más animados. Los signos vitales pueden ser normales o ligeramente elevados. El paciente puede decir que se siente tenso. En el caso de la ansiedad grave, el paciente tendrá síntomas de aumento de la actividad del sistema nervioso autónomo, como elevación de las constantes vitales, diaforesis, urgencia y frecuencia urinaria, sequedad de boca y tensión muscular. En esta fase, el paciente puede experimentar palpitaciones y dolor en el pecho. El paciente puede estar agitado e irritable y decir que se siente sobrecargado o abrumado por nuevos estímulos. En el nivel de pánico de la ansiedad, el sistema nervioso autónomo aumenta hasta el nivel de liberación de neurotransmisores simpáticos. El paciente se vuelve pálido e hipotenso y experimenta una mala coordinación muscular. El paciente dice sentirse completamente fuera de control y puede mostrar un comportamiento extremo, desde la combatividad hasta el retraimiento.
Evaluar la influencia de las creencias, normas y valores culturales en la perspectiva del paciente sobre una situación estresante. Lo que el paciente considera estresante puede estar basado en percepciones culturales.
Evaluar las reacciones físicas a la ansiedad. La ansiedad también desempeña un papel en los trastornos somatomorfos, que se caracterizan por síntomas físicos como dolor, náuseas, debilidad o mareos que no tienen una causa física aparente.
Validar las observaciones preguntando al paciente: “¿Se siente ansioso ahora?” La ansiedad es una respuesta física y psicológica normal y altamente individualizada ante acontecimientos vitales internos o externos.
Utilice el Inventario de Ansiedad Estado-Rasgo para diferenciar entre el nivel de ansiedad del paciente como un estado de respuesta temporal y un rasgo de personalidad de larga duración. El Inventario de Ansiedad Estado-Rasgo, desarrollado por Spielberger, se considera una herramienta definitiva para medir la ansiedad en adultos. La herramienta está escrita a un nivel de lectura de sexto grado y está disponible en más de 40 idiomas.
Observe cómo el paciente utiliza técnicas de afrontamiento y mecanismos de defensa para hacer frente a la ansiedad. Hacer preguntas que requieran respuestas informativas ayuda a identificar la eficacia de las estrategias de afrontamiento utilizadas actualmente por el paciente. Este enfoque puede ayudar al paciente a sentir que está contribuyendo al cuidado del paciente. Las estrategias de afrontamiento pueden incluir la lectura, la redacción de un diario o la actividad física, como dar un paseo. Los mecanismos de defensa son utilizados por las personas para preservar el ego y manejar la ansiedad. Algunos mecanismos de defensa son altamente adaptativos en el manejo de la ansiedad, como el humor, la sublimación o la supresión. Otros mecanismos de defensa pueden llevar a un comportamiento menos adaptativo, especialmente con el uso a largo plazo. Estos mecanismos de defensa incluyen el desplazamiento, la represión, la negación, la proyección y el desdoblamiento de la imagen propia.

Intervenciones de enfermería para la ansiedad

Las intervenciones de enfermería para la Ansiedad pueden aplicarse a cualquier individuo con ansiedad, independientemente de los factores etiológicos y contribuyentes. Estas son las intervenciones de enfermería más comunes para el diagnóstico de ansiedad:

Intervenciones de enfermería Justificación
Intervenciones Justificación
Reconocer la conciencia de la ansiedad del paciente. Dado que no siempre se puede identificar la causa de la ansiedad, el paciente puede sentir que los sentimientos que experimenta son falsos. Reconocer los sentimientos del paciente valida los sentimientos y comunica la aceptación de los mismos.
Utilizar la presencia, el tacto (con permiso), la verbalización y la conducta para recordar a los pacientes que no están solos y para fomentar la expresión o la aclaración de necesidades, preocupaciones, incógnitas y preguntas. Ser solidario y accesible favorece la comunicación.
Familiarizar al paciente con el entorno y con nuevas experiencias o personas, según sea necesario. La conciencia del entorno favorece el confort y puede disminuir la ansiedad experimentada por el paciente. La ansiedad puede intensificarse hasta un nivel de pánico si el paciente se siente amenazado e incapaz de controlar los estímulos del entorno.
Interactuar con el paciente de forma pacífica. El enfermero o el personal sanitario puede transmitir su propia ansiedad al paciente hipersensible. La sensación de estabilidad del paciente aumenta en un entorno tranquilo y no amenazante.
Acepte las defensas del paciente; no se atreva, ni discuta, ni debata. Si las defensas no se ven amenazadas, el paciente puede sentirse lo suficientemente seguro y protegido como para observar el comportamiento.
Conversar utilizando un lenguaje sencillo y declaraciones breves. Cuando se experimenta una ansiedad de moderada a grave, los pacientes pueden ser incapaces de entender algo más que una instrucción simple, clara y breve.
Reforzar la reacción personal del paciente o la expresión de dolor, malestar o amenazas al bienestar (por ejemplo, hablar, llorar, caminar, otras expresiones físicas o no verbales). Hablar o expresar los sentimientos a veces reduce la ansiedad.
Reduzca los estímulos sensoriales manteniendo un entorno tranquilo y silencioso; mantenga los equipos “amenazantes” fuera de la vista. La ansiedad puede intensificarse hasta llegar a un estado de pánico con un exceso de conversación, ruido y equipos alrededor del paciente. la ansiedad creciente puede llegar a asustar al paciente y a los demás.
Ayudar al paciente a determinar los precipitantes de la ansiedad que pueden indicar intervenciones. La obtención de información permite al paciente reevaluar la amenaza o identificar nuevas formas de afrontarla.
Permitir que el paciente hable de sus sentimientos de ansiedad y examinar las situaciones que le provocan ansiedad si son identificables. Hablar de las situaciones que producen ansiedad y del sentimiento de ansiedad puede ayudar al paciente a percibir la situación de forma realista y a reconocer los factores que conducen a los sentimientos de ansiedad.
Si la respuesta situacional es racional, utilice la empatía para animar al paciente a interpretar los síntomas de ansiedad como normales. La ansiedad es una respuesta normal al peligro real o percibido.
Recomendar al paciente que lleve un registro de los episodios de ansiedad. Indique al paciente que describa lo que experimenta y los acontecimientos que preceden y rodean al evento. El paciente debe anotar cómo se disipa la ansiedad. El reconocimiento y la exploración de los factores que provocan o reducen los sentimientos de ansiedad son pasos importantes para desarrollar respuestas alternativas. El paciente puede no ser consciente de la relación entre las preocupaciones emocionales y la ansiedad. Si el paciente se siente cómodo con la idea, puede compartir el registro con el proveedor de atención médica, que puede ayudar al paciente a desarrollar estrategias de afrontamiento más eficaces. Los síntomas suelen proporcionar al profesional sanitario información sobre el grado de ansiedad que se experimenta.
Anime al paciente a tener en cuenta el autodiscurso positivo como “La ansiedad no me matará”, “Puedo hacer esto paso a paso”, “Ahora mismo necesito respirar y estirarme”, “No tengo que ser perfecto”. Las terapias cognitivas se centran en el cambio de conductas y sentimientos mediante el cambio de pensamientos. La sustitución de las autoafirmaciones negativas por otras positivas ayuda a reducir la ansiedad.
Considerar el uso de estrategias de afrontamiento que el paciente ha encontrado efectivas en el pasado. Esto aumenta la sensación de dominio y confianza personal del paciente.
Evita tranquilizarte innecesariamente; esto puede aumentar la preocupación indebida. Tranquilizar no es útil para el individuo ansioso.
Ayudar al paciente a desarrollar nuevas habilidades para reducir la ansiedad (por ejemplo, relajación, respiración profunda, visualización positiva y autoafirmaciones tranquilizadoras). El descubrimiento de nuevos métodos de afrontamiento proporciona al paciente una variedad de formas de manejar la ansiedad.
Intervenir cuando sea posible para eliminar las fuentes de ansiedad. La ansiedad es una respuesta normal al peligro real o percibido; si se elimina la amenaza, la respuesta cesará.
Ayudar al paciente a reforzar las capacidades de resolución de problemas. Destacar las estrategias lógicas que el paciente puede utilizar cuando experimenta sentimientos de ansiedad. Aprender a identificar un problema y a evaluar las alternativas para resolverlo ayuda al paciente a afrontarlo.
Explicar todas las actividades, procedimientos y cuestiones que afectan al paciente; utilizar términos no médicos y hablar con calma y despacio. Haga esto antes de los procedimientos cuando sea posible, y valide la comprensión del paciente. Con la educación del paciente antes del ingreso, los pacientes experimentan menos ansiedad y angustia emocional y tienen una mayor capacidad de afrontamiento porque saben qué esperar. La incertidumbre y la falta de previsibilidad contribuyen a la ansiedad.
Instruir al paciente en el uso adecuado de los ansiolíticos. El uso a corto plazo de ansiolíticos puede mejorar el afrontamiento del paciente y reducir las manifestaciones fisiológicas de la ansiedad.
  • Benzodiacepinas
Los fármacos de este grupo actúan potenciando la acción del neurotransmisor inhibidor ácido gamma-aminobutírico (GABA). Estos fármacos se recomiendan para un uso a corto plazo, que no supere los 3 ó 4 meses. La dependencia física y la tolerancia son problemas asociados al uso prolongado de estos fármacos.
  • Buspirona HCl (BuSpar)
Este fármaco tiene menos efectos secundarios y menos riesgo de dependencia que las benzodiacepinas. El fármaco tiene un inicio de acción más lento y puede tardar de 1 a 2 semanas en producir un efecto terapéutico notable.
  • Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS)
Varios fármacos de este grupo han sido aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) para su uso en el tratamiento del trastorno de pánico. Se está investigando su uso en el tratamiento de otros tipos de ansiedad.
  • Betabloqueantes no selectivos y agonistas de los receptores alfa-2
Los betabloqueantes son eficaces para controlar los síntomas físicos de la ansiedad que se producen con las fobias sociales (por ejemplo, el miedo escénico). Los agonistas alfa-2 se utilizan para controlar la ansiedad asociada a la abstinencia de la nicotina y los opioides.
Dígale al paciente que limite el uso de estimulantes del sistema nervioso central. Los estimulantes (por ejemplo, la cafeína, la nicotina, la teofilina, el sulfato de terbutalina, las anfetaminas y la cocaína) pueden aumentar los síntomas físicos de la ansiedad.
Proporcionar masajes y masajes de espalda al paciente para reducir la ansiedad. Esto ayuda a reducir la ansiedad.
Proporcionar a los pacientes un medio para escuchar la música que deseen. La música es un medio sencillo, barato y estético para aliviar la ansiedad.
Descartar que la causa de la ansiedad sea la abstinencia de alcohol, sedantes o tabaco. La abstinencia de estas sustancias se caracteriza por la ansiedad.
Educar al paciente y a su familia sobre los síntomas de la ansiedad. Si el paciente y la familia pueden identificar las respuestas de ansiedad, pueden intervenir antes que de otro modo.
Enseñar al paciente a visualizar o fantasear sobre la ausencia de ansiedad o dolor, la experiencia exitosa de la situación, la resolución del conflicto o el resultado del procedimiento. El uso de imágenes guiadas ha sido útil para reducir la ansiedad.
Enseñar a utilizar los recursos comunitarios apropiados en situaciones de emergencia (por ejemplo, pensamientos suicidas), como las líneas telefónicas de ayuda, las salas de emergencia, las fuerzas del orden y los sistemas judiciales. El método de prevención del suicidio que se ha considerado más eficaz es un procedimiento sistemático de detección directa que tiene un alto potencial de institucionalización.