Plan de cuidados de enfermería – Estreñimiento

Plan de cuidados de enfermería - Estreñimiento

El estreñimiento se produce cuando las deposiciones son menos frecuentes de lo normal. Se acompaña de una evacuación difícil o incompleta de las heces. Utilice esta guía de diagnóstico de enfermería para formular su plan de cuidados de enfermería para el estreñimiento.

Casi todo el mundo lo padece en algún momento de su vida, y no suele ser grave. El estreñimiento es común, especialmente entre los pacientes de edad avanzada. Los culpables obvios son una dieta baja en fibra, ignorar repetidamente las ganas de ir al baño, no beber suficiente agua o la falta de ejercicio. Además, el uso de medicamentos, especialmente los analgésicos opioides, y el uso excesivo de enemas y laxantes, pueden provocar estreñimiento. Ciertos trastornos psicológicos, como el estrés y la depresión, también pueden ser causa de este trastorno. Y como el estreñimiento depende de cada caso, algunas personas creen que están estreñidas si pasa un día sin defecar; para otras, cada tres o cuatro días es normal.

Aunque es común, el estreñimiento también puede ser un problema complejo. El estreñimiento crónico puede dar lugar a la aparición de hemorroides, diverticulosis, esfuerzo para defecar y perforación del colon. Es muy importante conocer las distintas posibilidades porque el estreñimiento puede convertirse en un problema crónico de por vida. Los tumores del colon y del recto pueden dar lugar a un estreñimiento (falta total de evacuación de las heces). Por ello, el tratamiento eficaz del estreñimiento incluye líquidos, actividad y fibra.

Aunque es común, el estreñimiento también puede ser un problema complejo. El estreñimiento crónico puede dar lugar a la aparición de hemorroides, diverticulosis, esfuerzo al defecar y perforación del colon. Es muy importante conocer las distintas posibilidades porque el estreñimiento puede convertirse en un problema crónico de por vida. Los tumores del colon y del recto pueden dar lugar a un estreñimiento (falta total de evacuación de las heces). Por ello, el tratamiento eficaz del estreñimiento incluye líquidos, actividad y fibra.

Causas

Estos son algunos factores que pueden estar relacionados con el estreñimiento:

  • Ingesta limitada de líquidos
  • Dieta baja en fibra
  • Falta de actividad
  • Estilo de vida sedentario
  • Uso de medicamentos
  • Uso excesivo de laxantes
  • Estrés
  • Depresión
  • Falta de privacidad
  • Miedo al dolor al defecar
  • Ignorar las ganas de defecar
  • Tumor
  • Trastornos neurogénicos

Signos y síntomas

El estreñimiento se caracteriza por los siguientes signos y síntomas:

  • Paso de heces secas y duras
  • Paso de líquido fecal
  • Paso infrecuente de las heces
  • Deseo frecuente pero no productivo de defecar
  • Esfuerzo en las heces
  • Náuseas y vómitos
  • Anorexia
  • Distensión abdominal
  • Dolor de cabeza sordo
  • Dolor al defecar

Objetivos y resultados

A continuación se indican los objetivos comunes y los resultados esperados para el estreñimiento.

  • El paciente mantiene la evacuación de heces blandas y formadas con una frecuencia percibida como “normal” por el paciente.
  • El paciente declara alivio de las molestias del estreñimiento.
  • El paciente identifica las medidas que previenen o tratan el estreñimiento.
  • El paciente o el cuidador verbalizan las medidas que evitarán la recurrencia del estreñimiento.

Evaluación de enfermería

La evaluación del paciente con estreñimiento incluye una anamnesis y una exploración física minuciosas, seguidas de las correspondientes pruebas de laboratorio y radiológicas. Las pruebas realizadas están dirigidas por los hallazgos clínicos y deben utilizarse para reforzar el diagnóstico y evaluar la profundidad del problema.

Evaluación Justificación
Comprobar el patrón habitual de eliminación, incluyendo la frecuencia y consistencia de las heces. Es muy importante conocer cuidadosamente lo que es “normal” para cada paciente. La frecuencia normal de las deposiciones oscila entre dos veces al día y una vez cada tres o cuatro días. Las heces secas y duras son características comunes del estreñimiento.
Tener en cuenta un posible uso de laxantes y enemas, tipo y frecuencia. Hay un factor importante cuando el paciente se vuelve dependiente de los laxantes y los enemas. El abuso de laxantes y enemas hace que los músculos y los nervios del colon funcionen de forma inadecuada a la hora de producir la necesidad de defecar. A la larga, el colon se vuelve atónico, distendido y no responde normalmente a la presencia de heces.
Compruebe los hábitos dietéticos habituales, los hábitos de alimentación, el horario de comidas y la ingesta de líquidos. La irregularidad en el horario de las comidas, el tipo de alimentos y la interrupción del horario habitual pueden provocar estreñimiento.
Evaluar el nivel de actividad del paciente. El estilo de vida sedentario, como estar sentado todo el día, la falta de ejercicio, el reposo prolongado en cama y la inactividad contribuyen al estreñimiento.
Clasificar el uso actual de medicamentos que pueden provocar estreñimiento. Muchos fármacos pueden ralentizar el peristaltismo. Los opioides, los antiácidos con base de calcio o aluminio, los antidepresivos, los anticolinérgicos, los antihipertensivos, los anestésicos generales, los hipnóticos y los suplementos de hierro y calcio pueden provocar estreñimiento.
Sentir la necesidad de privacidad para la eliminación. Defecar es algo privado. A la mayoría de los pacientes les puede costar defecar lejos de la sensación de intimidad de su casa.
Evaluar el miedo al dolor con la defecación. Las afecciones como las hemorroides, las fisuras anales u otros trastornos anorrectales que son dolorosos pueden hacer que el paciente ignore las ganas de defecar, lo que con el tiempo da lugar a un recto dilatado que ya no responde a la presencia de heces.
Tenga en cuenta el grado en que el paciente responde a las ganas de defecar. Ignorar las ganas de defecar acaba provocando un estreñimiento crónico porque el recto ya no percibe ni responde a la presencia de heces. Cuanto más tiempo permanezcan las heces en el recto, más secas y duras se volverán. Esto hará que las heces sean difíciles de evacuar.
Saber si hay antecedentes de enfermedades neurogénicas, como la esclerosis múltiple o la enfermedad de Parkinson. Los trastornos neurogénicos pueden disminuir la actividad peristáltica.

Intervenciones de enfermería

Las siguientes son las intervenciones terapéuticas de enfermería para el estreñimiento:

Intervenciones Justificación
Animar al paciente a ingerir 2000 a 3000 mL/día de líquido, si no está contraindicado médicamente. Se necesita suficiente líquido para mantener la masa fecal blanda. Pero hay que tener en cuenta que algunos pacientes o los de mayor edad tienen limitaciones cardiovasculares que requieren menos ingesta de líquidos.
Ayudar al paciente a tomar al menos 20 g de fibra dietética (por ejemplo, frutas crudas, verduras frescas, cereales integrales) al día. La fibra añade volumen a las heces y facilita la defecación porque pasa por el intestino prácticamente sin cambios.
Instar al paciente a realizar alguna actividad física y ejercicio. Considere la posibilidad de realizar ejercicios abdominales y glúteos isométricos. El movimiento favorece el peristaltismo. Los ejercicios abdominales fortalecen los músculos abdominales que facilitan la defecación.
Fomentar un periodo regular de eliminación. La mayoría de las personas defecan tras la primera comida diaria o el café, como resultado del reflejo gastrocólico.
Eliminar digitalmente la impactación fecal. Las heces que permanecen en el recto durante mucho tiempo se vuelven secas y duras; los pacientes debilitados, especialmente los de edad avanzada, pueden no ser capaces de evacuar estas heces sin ayuda manual.
Tenga en cuenta los siguientes ejemplos para minimizar las molestias rectales:
  • Baño de asiento caliente
El calor del agua relaja los músculos antes de los intentos de defecación.
  • Preparados hemorroidales
Estos preparados de venta libre reducen el tejido hemorroidal inflamado.
En el caso de los pacientes hospitalizados, se debe emplear lo siguiente:
  • A menos que esté contraindicado, anime al paciente a ir al baño. En el caso de pacientes postrados en la cama, ayudar al paciente a adoptar una posición de Fowler alta con las rodillas flexionadas.
 La posición sentada con las rodillas flexionadas endereza el recto, mejora el uso de los músculos abdominales y facilita la defecación.
  • Cierra la puerta del baño o corre las cortinas alrededor de la cama.
Esta posición es la que mejor aprovecha la gravedad y permite una maniobra de Valsalva eficaz.
La intimidad es muy importante porque ayuda al paciente a sentirse cómodo para defecar.
Para pacientes con problemas neurológicos:
Masaje abdominal

 

Utilizando el talón de la mano o una pelota de tenis, aplique y suelte presión con firmeza pero suavemente alrededor del abdomen en el sentido de las agujas del reloj.

Se sabe que el masaje abdominal es útil en el trastorno intestinal neurogénico, pero no para el estreñimiento en adultos mayores.
Estimulación anorrectal digital

 

Se introduce un dedo enguantado y lubricado en el recto y se gira moderadamente con un movimiento circular. Esto se realiza durante unos 15 a 20 segundos hasta que se expulsa el flato/las heces.

La estimulación digital aumenta la actividad muscular en el recto elevando la presión rectal para ayudar a expulsar la materia fecal.
Hable con un dietista sobre las fuentes de fibra en la dieta. Una persona con suficientes conocimientos sobre la materia recomendará fuentes de fibra coherentes con los hábitos alimentarios habituales del paciente. Un paciente no acostumbrado a una dieta rica en fibra puede experimentar molestias abdominales y flatulencia; se recomienda un aumento progresivo de la ingesta de fibra.
Explique al paciente y al cuidador la importancia de lo siguiente: Estos pasos conducen a establecer hábitos intestinales regulares.
  • Una dieta equilibrada que incluya una cantidad adecuada de fibra, frutas frescas, verduras y cereales
Se sugieren 20 gramos de fibra al día.
  • Ingesta suficiente de líquidos (ocho vasos al día o 2000 a 3000 mL/día)
Una mayor hidratación favorece una masa fecal más blanda.
  • Un periodo regular para la eliminación y un tiempo adecuado para la deserción
 El éxito del entrenamiento intestinal se basa en la rutina. Facilitar un tiempo regular evita que el intestino se vacíe esporádicamente.
  • Ejercicio y actividad regulares
El ejercicio fortalece los músculos abdominales y estimula el peristaltismo.
  • Privacidad para defecar
 La privacidad permite que el paciente se relaje, lo que puede ayudar a promover la defecación.
Explicar el uso del agente farmacológico según lo ordenado. El uso de laxantes o enemas está indicado para el manejo a corto plazo del estreñimiento.
  • Fibra a granel (Metamucil y productos de fibra similares)
Estos laxantes aumentan el volumen líquido, gaseoso y sólido del contenido intestinal.
  • Ablandadores de heces (por ejemplo, Colace)
Estos laxantes ablandan las heces y lubrican la mucosa intestinal.
  • Irritantes químicos (por ejemplo, aceite de ricino, cáscara, leche de magnesia)
Estos laxantes irritan la mucosa intestinal y provocan una rápida propulsión del contenido del intestino delgado.
  • Supositorios
Estos laxantes ayudan a ablandar las heces y estimulan la mucosa rectal; los mejores resultados se obtienen cuando se administran 30 minutos antes de la hora habitual de defecación o después del desayuno.
  • Enema de retención de aceite
Esta intervención ablanda las heces.